domingo, 28 de diciembre de 2014

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CELEBRACIÓN DE LA XLVIII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ


1 DE ENERO DE 2015
NO ESCLAVOS, SINO HERMANOS

1. Al comienzo de un nuevo año, que recibimos como una gracia y un don de Dios a la humanidad, deseo dirigir a cada hombre y mujer, así como a los pueblos y naciones del mundo, a los jefes de Estado y de Gobierno, y a los líderes de las diferentes religiones, mis mejores deseos de paz, que acompaño con mis oraciones por el fin de las guerras, los conflictos y los muchos de sufrimientos causados por el hombre o por antiguas y nuevas epidemias, así como por los devastadores efectos de los desastres naturales. Rezo de modo especial para que, respondiendo a nuestra común vocación de colaborar con Dios y con todos los hombres de buena voluntad en la promoción de la concordia y la paz en el mundo, resistamos a la tentación de comportarnos de un modo indigno de nuestra humanidad.

En el mensaje para el 1 de enero pasado, señalé que del «deseo de una vida plena… forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comunión con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer».(N1)  Siendo el hombre un ser relacional, destinado a realizarse en un

miércoles, 24 de diciembre de 2014

“EN EL SILENCIO DE LA NOCHE”


José habría encendido un fuego fuera de la gruta. En él calentaba agua y quizá algún caldo. Dentro de la gruta, María estaba sola.

          El tiempo avanzaba lentamente … como si comprendiera que aquella era la hora más alta de la Historia … Al fin José oyó la voz de su esposa, llamándole … María estaba sentada junto al pesebre, sonreía y le hacía señas de que se aproximase. Acercándose al pesebre, vio una tierna carita rosada, blanda y húmeda. Al tomarlo en sus manos y colocarle en sus rodillas, en gesto de reconocimiento paternal, sintió que las lágrimas subían a sus ojos. María y José le miraban y no entendían nada … lo adoraban, pero no lo entendían. ¿Aquel bebé, era el enviado para salvar al mundo? Dios era todopoderoso, el niño todo desvalido. El Hijo esperado era la Palabra; aquel bebé no sabía hablar. El Mesías sería el camino, pero éste no sabía andar. Iba a ser la Vida; aunque se moriría si Ella no lo alimentaba. Era el Creador del sol, pero tiritaba de frío y precisaba del aliento de la mula y el buey. No, no lo entendían … No entendían nada, pero CREÍAN …aquella noche se instauraba el reino de la locura … Era DIOS, era

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Las Antífonas O

¡Ven, Señor, no tardes más!


Del 17 al 23 de diciembre, resuenan en los Oficios del Adviento las solemnes antífonas llamadas "O". Se las conocen por este nombre porque comienzan todas con la exclamación O.
Son como las últimas explosiones de las fervientes plegarias de Adviento, y los últimos y más apremiantes llamamientos de la Iglesia al suspirado Mesías.
En cada una se llama al Mesías con un nombre distinto: Sabiduría, Adonai, Oriente, Rey, Emmanuel (Dios con nosotros).
Todas ellas poseen la misma estructura, estilo literario y una misma melodía musical.
En las catedrales y monasterios, la entona cada día un canónigo o un monje distinto, revestido de pluvial y entre ciriales y repiques de campanas.
Antiguamente, al menos en las abadías, después del Abad y del Prior las entonaban por su orden: el monje jardinero, el mayordomo, el tesorero, el preboste y el bibliotecario, en atención a la afinidad que creían hallar entre cada uno de esos títulos y sus respectivos cargos. 
En las Vísperas de estos días numerosos fieles laicos, mezclarán sus voces con las de los sacerdotes, religiosas, religiosos y monjes a fin de disponer progresivamente sus corazones para las alegrías de Navidad.

O Sapientia, O Adonai, O Radix, O Clavis, O Oriens, O Rex, O Emmanuel.

Las letras iniciales de estas Antífonas, invertidas, forman dos palabras latinas: ERO CRAS, esto es: "Estaré mañana".
Estaré mañana: es como la respuesta divina a la súplica de la Iglesia en cada una de estas Antífonas, y durante todo el tiempo del Adviento: VENI, ¡VEN! ¡Ven a enseñarnos, ven a rescatarnos, ven a

viernes, 12 de diciembre de 2014

12 de Diciembre, Fiesta de Ntra Sra de Guadalupe (Patrona de América)


Según una constante y sólida tradición, la imagen de la Virgen de Guadalupe, a raíz de su impresión en la tilma del indio Juan Diego en 1531, en la ciudad de México, permaneció algunos días en la capilla episcopal del obispo fray Juan de Zumárraga, y luego en el templo mayor. El 26 de diciembre de ese mismo año fue trasladada solemnemente a una ermita construida al pie del cerro del Tepeyac. Su culto se propagó e influyó mucho para la difusión de la fe entre los indígenas. Después de habérsele construido sucesivamente  otros tres templos al pie del cerro, se construyó el actual, que fue terminado en 1709 y elevado a la categoría de basílica por San Pio X en 1904. En 1754, Benedicto XIV confirmó el patronato de la Virgen de Guadalupe sobre toda la Nueva España (desde Arizona hasta Costa Rica) y concedió la primera misa y Oficios propios. Puerto Rico la proclamó su Patrona en 1758. El 12 de octubre de 1895 tuvo lugar la coronación pontificia de la imagen, concedida por León XIII, el cual había aprobado un año antes un nuevo Oficio Propio. 

En 1910, San Pío X la proclamó Patrona de la América Latina; en 1935, Pío XI la nombró Patrona de las Islas Filipinas; y en 1945, Pío XII le dio el título de Emperatriz de América.

La veneración a la Virgen de Guadalupe despierta en el pueblo una grande confianza filial hacia ella, ya que se presenta solícita para dar auxilio y defensa en las tribulaciones; es, además,  un impulso hacia la práctica de la caridad cristiana, al mostrar la predilección de María por los humildes y necesitados, y su disposición por remediar sus angustias.


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