miércoles, 15 de octubre de 2014

Catequesis del Papa: "La Iglesia esposa espera a su esposo"


Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

Durante este tiempo hemos hablado sobre la Iglesia, sobre nuestra santa madre Iglesia jerárquica, el pueblo de Dios en camino.
Hoy queremos preguntarnos: al final, ¿qué fin tendrá el pueblo de Dios? ¿Qué será de cada uno de nosotros? ¿Qué debemos esperarnos? El apóstol Pablo consolaba a los cristianos de la comunidad de Tesalónica, que se hacían estas mismas preguntas, y después de su argumentación decían estas palabras que son entre las más bellas de Nuevo Testamento: “Y así estaremos siempre con el Señor”.
Son palabras simples, ¡pero con una densidad de esperanza tan grande! “Y así estaremos siempre con el Señor”. ¿Ustedes creen esto? ¡Me parece que no, eh! ¿Creen? ¿Lo repetimos juntos tres veces? ¡Y así estaremos siempre con el Señor! ¡Y así estaremos siempre con el Señor! ¡Y así estaremos siempre con el Señor!
Es emblemático como Juan, en el libro del Apocalipsis, retomando la intuición de los Profetas, describe la dimensión última, definitiva, en los términos de la “Nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo”.
¡He aquí lo que nos espera! Y entonces, esto es la Iglesia: es el pueblo de Dios que sigue al Señor

domingo, 12 de octubre de 2014

Origen de la cruz de San Damián: "el crucifijo que habló a san Francisco" (Asís, Italia)


Una experiencia que marcó a Francisco para toda su vida

Un día de otoño de 1205, mientras oraba, el Señor le prometió a Francisco que pronto daría respuesta a sus preguntas. A los pocos días, paseando por los alrededores de Asís, pasó junto a la antigua iglesia de San Damián y, conmovido por su estado de inminente ruína, entró a rezar, arrodillándose con reverencia y respeto ante la imagen de Cristo crucificado que presidía sobre el altar. Y, estando allí, le invadió, más que otras veces, un gran consuelo espiritual. Con los ojos arrasados en lágrimas, pudo ver como el Señor le hablaba desde la cruz y le decía: "Francisco, ¿no ves que mi casa se derrumba? Anda, pues, y repárala".

Tembloroso y sorprendido, él contestó: "De muy buena gana lo haré, Señor". Luego se ensimismó y quedó como arrebatado, en medio de la iglesia vacía. Fue tal el gozo y tanta la claridad que recibió con aquellas palabras, que le pareció que era el mismo Cristo crucificado quien le había hablado.

Todos los biógrafos coinciden en calificar de éxtasis o visión la experiencia de San Damián. Santa Clara escribe que fue una "visita del Señor", que lo llenó de consuelo y le dió el impulso decisivo para abandonar definitivamente el mundo. A esta visión parece referirse San Buenaventura, cuando

sábado, 11 de octubre de 2014

33. Carta a los Romanos


I. INTRODUCCIÓN


¿Quién iba a pensar que el mensaje cristiano iba a llegar y a calar en el Imperio romano? Cristo también entró en el entramado de esa gran urbe imperial.

San Pablo escribió esta carta cuando consideró que ya había finalizado su tarea en Asia, Macedonia y Acaya, y decidió abrir un nuevo frente misionero hacia occidente, proponiéndose evangelizar España (cf. Rm 15, 23-24).

No se conocen los orígenes de la comunidad cristiana de Roma. Se sabe que desde mucho tiempo antes existía una importante comunidad judía en la capital del Imperio. Las catacumbas judías y las inscripciones sepulcrales dan testimonio de que se trataba de un grupo muy numeroso, entre los que había personas que desempeñaban altos cargos. Pero no se tiene noticias de la forma en que llegó el cristianismo. El edicto del emperador Claudio (año 49), ordenando la expulsión de los judíos de Roma por los tumultos provocados por culpa de un tal Cresto124 , es interpretado por muchos en el sentido de que en esa fecha ya había judíos-cristianos en Roma, que entrarían en conflicto con los demás judíos por causa de “Cristo”. No hay noticias ciertas sobre la fecha de la llegada de san Pedro

jueves, 9 de octubre de 2014

Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de las misiones 2014


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy en día todavía hay mucha gente que no conoce a Jesucristo. Por eso es tan urgente la misión ad gentes, en la que todos los miembros de la iglesia están llamados a participar, ya que la iglesia es misionera por naturaleza: la iglesia ha nacido “en salida”. La Jornada Mundial de las Misiones es un momento privilegiado en el que los fieles de los diferentes continentes se comprometen con oraciones y gestos concretos de solidaridad para ayudar a las iglesias jóvenes en los territorios de misión. Se trata de una celebración de gracia y de alegría. De gracia, porque el Espíritu Santo, mandado por el Padre, ofrece sabiduría y fortaleza a aquellos que son dóciles a su acción. De alegría, porque Jesucristo, Hijo del Padre, enviado para evangelizar al mundo, sostiene y acompaña nuestra obra misionera. Precisamente sobre la alegría de Jesús y de los discípulos misioneros quisiera ofrecer una imagen bíblica, que encontramos en el Evangelio de Lucas (cf.10,21-23).

1. El evangelista cuenta que el Señor envió a los setenta discípulos, de dos en dos, a las ciudades y pueblos, a proclamar que el Reino de Dios había llegado, y a preparar a los hombres al encuentro con

Este es el afiche de la Colecta Mundial por las Misiones