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martes, 23 de mayo de 2017

Solemnidad de la Ascensión del Señor


El día de la Ascensión es el jueves 25 de Mayo de 2017. Se celebra justo cuarenta días después del domingo de resurrección, durante el Tiempo Pascual. En esta fecha se conmemora la Ascensión del Señor al cielo, en presencia de sus discípulos tras anunciarles que les enviaría el Espíritu Santo. Es un día festivo en muchos países del mundo, representa una festividad muy antigua.

El día de la Ascensión se celebra tradicionalmente en jueves, el cuadragésimo día desde el primer día de Pascua. Sin embargo, en algunos lugares, se ha trasladado la observancia al domingo siguiente. Es lo que se conoce como el Domingo de la Ascensión, que este año será el 28 de Mayo de 2017. La Ascensión de Jesucristo es garantía de nuestra propia subida al Cielo, después del Juicio de Dios.

miércoles, 23 de abril de 2014

Papa Francisco en audiencia: “¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?”




Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! 

Esta es una semana de alegría. Celebramos la Resurrección de Jesús. Es una verdadera alegría, profunda, basada en la certeza de que Cristo resucitado ya no muere, sino que está vivo y activo en la Iglesia y en el mundo. Esta certeza habita en el corazón de los creyentes desde esa mañana de Pascua, cuando las mujeres fueron a la tumba de Jesús y los ángeles les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" (Lc 24, 5) ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Estas palabras son como una piedra miliar en la historia; pero también una "piedra de tropiezo" si no nos abrimos a la Buena Noticia, ¡si creemos que nos causa menos molestia un Jesús muerto que un Jesús vivo!

En cambio, cuántas veces en nuestro camino diario necesitamos que nos digan: "¿Por qué estás buscando entre los muertos al que está vivo?" ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Y cuántas veces

domingo, 20 de abril de 2014

Nuestro saludo pascual para todos los catequistas y amigos!!!!


¡Resucitó! !Aleluya, alegría!


¡Aleluya, aleluya!, éste es el grito que, desde hace veinte siglos, dicen hoy los cristianos, un grito que traspasa los siglos y cruza continentes y fronteras. Alegría, porque Él resucitó. Alegría para los niños que acaban de asomarse a la vida y para los ancianos que se preguntan a dónde van sus años; alegría para los que rezan en la paz de las iglesias y para los que cantan en las discotecas; alegría para los solitarios que consumen su vida en el silencio y para los que gritan su gozo en la ciudad.

Como el sol se levanta sobre el mar victorioso, así Cristo se alza encima de la muerte. Como se abren las

miércoles, 17 de abril de 2013

Catequesis del Papa: “El Señor nos guía e intercede siempre por nosotros”

Prosiguiendo sus catequesis dedicadas al Credo, en el Año de la Fe, el Santo Padre llevó a cabo la audiencia general en la Plaza de San Pedro, con la participación de miles de fieles de tantas partes del mundo. Tras saludar y bendecir a su paso por los sectores del recinto en el jeep blanco, Francisco reflexionó sobre la afirmación que nos asegura que Cristo “subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre”.

Testimoniar el Evangelio y contemplar a Cristo, sentado a la derecha de Dios Padre, para que nuestra fe se fortalezca y recorramos alegres y confiados los caminos de la santidad, alentó Francisco, hablando en español y recordando que "el Señor nos guía e intercede siempre por nosotros”.

En el Credo confesamos nuestra fe en Cristo, que “subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre”. ¿Qué significa esto para nosotros?, se preguntó el Pontífice. “Ya al comienzo de su subida a Jerusalén, Jesús ve también esta otra “subida” al cielo con la que culmina su “éxodo” de esta vida, pero sabiendo que la vuelta a la gloria del Padre pasa por la cruz, por la obediencia al designio divino de amor por la humanidad”.

“También nosotros, señaló el obispo de Roma, hemos de saber que entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, aun a costa de sacrificios y del cambio de nuestros programas”.

El Papa señaló que la Ascensión de Jesús nos hace conocer la consoladora realidad de que en Cristo, que es nuestro abogado defensor ante el Padre, nuestra humanidad fue llevada hacia Dios: “Él nos abrió el paso

jueves, 11 de abril de 2013

Catequesis del Papa: “Vivamos como verdaderos hijos de Dios”


El Santo Padre dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles al valor salvífico de la resurrección de Jesús. Después de haber recorrido la Plaza de San Pedro en automóvil descubierto y saludado a las miles de personas que aplaudían a su paso, el Papa explicó que la fe cristiana “se basa en la muerte y resurrección de Cristo, como una casa construida sobre los cimientos: si estos ceden, toda la casa se derrumba. En la cruz, Jesús se ofrece a sí mismo; tomando sobre sí nuestros pecados y descendiendo en el abismo de la muerte y en la resurrección los derrota, los elimina y abre el camino para renacer a una nueva vida”.

“Con la resurrección de Jesús -prosiguió- sucede algo absolutamente nuevo: somos liberados de la esclavitud del pecado y nos convertimos en hijos de Dios, somos engendrados a una nueva vida. ¿Cuando ocurre ésto? En el Sacramento del Bautismo que en la antigüedad, se recibía normalmente por inmersión... después del cual los bautizados salían de la pila y se ponían la nueva vestidura blanca, es decir nacían a una nueva vida, sumergiéndose en la muerte y resurrección de Cristo”.

“En la carta a los Romanos, dijo el Papa, San Pablo escribe: “Han recibido el Espíritu que los hace hijos adoptivos, por medio del cual exclamamos:" ¡Abba! Padre ". El Espíritu que recibimos en el bautismo nos enseña, nos empuja a llamar a Dios “Padre” o mejor. “Abbà” que significa “papá”. Así es nuestro Dios: es un papá para nosotros. Este es el don más grande que recibimos del Misterio Pascual de Jesús. Dios nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza, nos ama aun cuando nos equivocamos”.

Sin embargo, esta relación filial con Dios “no es como un tesoro que escondemos en un rincón de nuestras

miércoles, 3 de abril de 2013

Catequesis del Papa sobre la Resurrección de Cristo


Queridos hermanos y hermanas: ¡Buenos días!

Hoy reanudamos las catequesis del Año de la fe. En el Credo repetimos esta expresión: "El tercer día resucitó según las Escrituras." Es "precisamente el evento que estamos celebrando: la Resurrección de Jesús, el centro del mensaje cristiano, que resonó desde el principio y ha sido transmitió para llegara hasta nosotros. San Pablo escribe a los cristianos de Corinto: "Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce." (1 Corintios 15:3-5).

Esta breve confesión de fe anuncia precisamente el Misterio Pascual, con las primeras apariciones del Resucitado a Pedro y a los Doce: la Muerte y la Resurrección de Jesús son justo el corazón de nuestra esperanza. Sin esta fe en la muerte y en la Resurrección de Jesús nuestra esperanza será débil, ya no será ni siquiera esperanza. Y precisamente la muerte y la Resurrección de Jesús son el corazón de nuestra esperanza. El Apóstol afirma: "Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados". (1Cor 15, 17)

Por desgracia, a menudo se ha tratado de oscurecer la fe de la Resurrección de Jesús, e incluso entre los propios creyentes se han insinuado dudas. Un poco una fe "al agua de rosas", como decimos nosotros. No es la fe fuerte. Y esto por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por miles de cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión puramente horizontal de la vida.

Pero es precisamente la Resurrección la que nos abre a la esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado y la muerte pueden ser derrotados. Y ello lleva a vivir con mayor confianza las realidades cotidianas, a afrontarlas con valentía y con empeño. La Resurrección de Cristo ilumina con una luz nueva estas realidades cotidianas ¡la Resurrección de Cristo es nuestra fuerza!

domingo, 31 de marzo de 2013

¡CRISTO HA RESUCITADO! ¡ALELUYA!


1. La antorcha de Pascua


Hace ya muchos años, tuve la ocasión y la suerte de presenciar en Jerusalén la celebración de la pascua de los ortodoxos. Como ustedes saben, la Iglesia ortodoxa y toda la oriental han conservado con más apasionamiento que nosotros el gozo de la celebración de la Resurrección del Señor que es el centro de su fe y de su liturgia. Y ésta tiene muy especial relieve en Jerusalén, en la basílica que conserva precisamente el lugar de la tumba de Jesús y, por tanto, el de su resurrección.

Durante la noche anterior, e incluso antes del atardecer, ya está abarrotada la basílica de creyentes que esperan ansiosos la hora de esa resurrección. Allí oran unos, duermen otros, esperan todos. Y poco después del alba, el patriarca ortodoxo de Jerusalén penetra en el pequeño edículo que encierra el sepulcro de Jesús. Se cierran sus puertas y allí permanece largo rato en oración, mientras crece la ansiedad y la espera de los fieles. Al fin, hacia las seis de la mañana, se abre uno de los ventanucos de la capillita del sepulcro y por él aparece el brazo del patriarca con una antorcha encendida. En esta antorcha encienden los diáconos las suyas y van distribuyendo el fuego entre los fieles que, pasándoselo de unos a otros, van encendiendo todas las antorchas. Sale entonces el patriarca del sepulcro y grita: ¡Cristo ha resucitado! Y toda la comunidad responde: ¡Aleluya!