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domingo, 26 de julio de 2015

Comentario al Evangelio del Domingo XVII (Tiempo Ordinario, ciclo B)

Julio César Rioja, cmf

Queridos hermanos:
Se interrumpe en este domingo la lectura de Marcos y se inicia la del capítulo sexto de Juan, que durará cinco domingos. Es importante leer todo, en el contexto del discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, que recorre todos estos días. El relato de hoy sobre la multiplicación de los panes y los peces, sirve de introducción. La intención de Juan no es hablarnos sólo del pan material, (es curioso en este relato no aparece la expresión: “Dadles vosotros de comer” Marcos 6,37), sino también del hambre de Dios.

“Lo seguía mucha gente porque habían visto los signos que hacía con los enfermos”. Jesús decide intervenir a su manera, parece querer probar la fe de sus discípulos  y la de todo ese gentío, saber si lo buscan a Él o le siguen por otras motivaciones. Por eso pregunta a Felipe, dónde comprar pan para toda esa gente, y dice el evangelista: “Lo decía para tantearlo, pues bien sabia él lo que iba a hacer”.

sábado, 11 de julio de 2015

Comentario al Evangelio del XV Domingo (Tiempo Ordinario, Ciclo B)


Julio César Rioja, cmf
Queridos hermanos:

“No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo de Israel.”. Nos lo deja claro Amós en la primera lectura, el que llama y envía es Dios. Lo mismo nos comunica Marcos en el Evangelio: “En aquel tiempo llamó, Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos”. Por si nos quedaban dudas, San Pablo en la segunda lectura recuerda: “Él nos eligió en la persona de Cristo…”. Somos llamados y enviados a ser hombres, a ser personas, a defender la vida, seguir a Cristo, extender el Reino y a eso lo llamamos: “vocación”.

Toda vocación es envío, se llama para algo: “Predicar la conversión, echar demonios, ungir a los enfermos” y tiene que ser  testimonio de vida: “Les encargó que llevaran para el camino…”, lo necesario para vivir. Algo nos recuerda que los cristianos, deberíamos andar por la vida más ligeros de equipaje, más austeros, compartiendo nuestros dineros y nuestro tiempo con los que menos poseen, comprometidos social y políticamente con la transformación de la realidad, siendo más militantes contra los demonios de este mundo, (este sistema capitalista y esta economía, que en palabras de Papa Francisco: mata y crea descartes).

Sin tantos tinglados pastorales: “Un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que

sábado, 10 de enero de 2015

Comentario al Evangelio del Domingo del Bautismo del Señor - Ciclo B ( Mc1, 7-11)




BAUTISMO DEL ESPÍRITU Y EL FUEGO.- Las aguas del Jordán exultaron dichosas al sumergirse en ellas el cuerpo de Jesús. El santo por excelencia, el único que realmente lo es, el Señor pasó por uno de tantos, por un pecador más, y se sometió al bautismo de Juan. El Precursor percibió la incongruencia aparente de aquel gesto y se resistió a bautizar al que traía un Bautismo infinitamente más eficaz que el suyo, el Bautismo del Espíritu y el fuego, capaz no sólo de limpiar de raíz el pecado del hombre, sino también de infundirle vida de un hijo de Dios.

El Verbo hecho carne, la Palabra de Dios vino para señalar el camino de los hombres, y quiso marcarlo claramente con el rastro de sus pisadas. Así, pues, su doctrina fue siempre viva, vibrante, precedida del propio ejemplo. Jesús nos enseñó tanto con su vida y muerte como con sus mismas

viernes, 7 de noviembre de 2014

Comentario de las lecturas del Domingo 9 de Noviembre 2014

Basílica de San Juan de Letrán, sede del obispo de Roma



Por Antonio Rivero
Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán. Ciclo A - Textos: Ez 47:1-2, 8-9, 12; 1 Corintios 3:9-11, 16-17; Juan 2:13-22


P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil).



Idea principal: Somos templos vivos.

Síntesis del mensaje: Evidentemente, el templo es un lugar de encuentro del hombre con Dios, es el lugar consagrado a Dios donde los fieles se reúnen para darle culto. El templo es tan antiguo como el hombre. En todas las civilizaciones, en todas las culturas de las que tenemos noticia, aparece, con toda certeza, el templo. Es lógico. El hombre es un ser sociable y sensible: necesita colectiva y materialmente tener un lugar donde acercarse a Dios, un lugar en el que su Dios reciba culto y donde puede pacífica y serenamente hablar con él. San Juan, cuya fiesta celebramos en este domingo, es el primer gran templo cristiano construido en Roma por el emperador Constantino en el Laterano, después de las persecuciones, en el siglo IV; es la catedral del Papa como obispo de Roma. La Basílica de Letrán es la iglesia-madre de Roma, dedicada primero al Salvador y después también a San Juan Bautista. Fue consagrada por el papa Silvestre el año 324.

Puntos de la idea principal:
En primer lugar, la Basílica de San Juan de Letrán es símbolo de la unidad de todas las comunidades cristianas con Roma y nos recuerda que todos estamos construidos sobre el mismo cimiento de Jesucristo. Cada uno de nosotros participamos en la construcción de la iglesia. San Agustín recomienda: "Cuando recordemos la Consagración de un templo, pensemos en aquello que dijo San

sábado, 13 de septiembre de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 14 de septiembre de 2014


Queridos amigos:

Los medios de comunicación cada día nos conducen inconscientemente a "exaltaciones" de signo político, deportivo o social. Hoy, sin embargo, no ocupa la primera página de este lugar diario de encuentro ninguna estrella del deporte ni figura de revista del corazón ni personaje heroico o acontecimiento histórico. 

Hoy en el centro y bien visible aparece ese símbolo que nos identifica como cristianos: la Cruz. Define nuestro diccionario "Exaltación" como la acción de elevar a alguien o algo a gran auge o dignidad realzando su mérito o circunstancias. ¿Qué dignidad o mérito podemos encontrar en el mayor símbolo de fracaso? ¿Por qué hacer fiesta y exaltar la cruz? ¿En que consiste la cruz para el cristiano? No suceda que nosotros coloquemos la cruz donde Jesús nunca la puso.

La "cruz" representa para la mayoría de nosotros todo aquello que nos hace sufrir, incluso ese sufrimiento que aparece en nuestra vida generado por nuestro propio pecado o manera equivocada de vivir. Cruz es el sufrimiento que se producirá en nuestra vida como consecuencia de seguir a Jesús y

sábado, 6 de septiembre de 2014

Comentario al Evangelio y lecturas del domingo 7 de Septiembre 2014


Después de un día de ayuno y oración, los servidores de la misión de Bachajón se disponen a recibir su “cargo” o ministerio. Con toda seriedad tienden sus petates, acomodan sus flores, las cruces, los signos, mil pequeños detalles que expresan toda la importancia del servicio. Entre los muchos servicios que cada año se inician o se renuevan, me llaman la atención dos: los “jcanan lum” y los “jmucubtesej otanil”. Es decir los “cuidadores de la tierra” y los “fortalecedores” o animadores del corazón. Mientras unos se enfrentan a un ambiente consumista, destructor y saqueador de la madre tierra; los segundos tienen que lidiar con el desaliento, las divisiones, los pequeños y grandes problemas de las personas. Tanto unos como otros entienden su responsabilidad como un verdadera servicio y se constituyen en “cuidadores”, “centinelas” y “faros de luz”, que deben desgastarse para dar vida a su pueblo. Los primeros proponen métodos orgánicos de cultivo, evitan la desforestación y vigilan las reservas; los otros, tratan con las personas, buscan diálogos y caminos de solución, proponen acuerdos. “La vigilancia y el cuidado los entendemos como un servicio que debe realizarse con mucha ternura y comprensión hacia la tierra y hacia las personas”
¿Necesitaremos hoy en día centinelas? Hay fraccionamientos, edificios y colonias que tienen algo parecido, pero por desgracia no pueden dar alerta sobre todos los males que perjudican a los ciudadanos. Ante la inseguridad, la violencia y la corrupción suenan actuales y urgentes las palabras

viernes, 29 de agosto de 2014

Comentario al Evangelio del Domingo 31 de Agosto 2014

“Carga con la cruz y sígueme”

P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil).

Idea principal:  O pensamos como Dios o pensamos como el mundo y los hombres. No hay otra opción.

Resumen del mensaje: Cuando Jesús anuncia por primera vez que va a Jerusalén a padecer y que allí será entregado a muerte, y resucitará al tercer día, se encuentra con la reacción, de buena fe pero exagerada, de Pedro que quiere impedir ese fracaso a Cristo. La respuesta de Jesús hoy no es ciertamente de alabanza, como en el domingo pasado, sino una de las más duras palabras que salieron de su boca: “Apártate de mí, Satanás”. Cristo le invita –nos invita- a pensar como Dios y no como los hombres.


Puntos de la idea principal:

En primer lugar, los hombres pensamos de ordinario en clave de éxito, y no de fracaso. Y cuando no viene ese éxito, nos invade la depresión, el desaliento y la tristeza. Preguntemos, si no, al profeta Jeremías en la primera lectura. Profeta del tiempo final del destierro y figura de Jesús en su camino de pasión, y de todo cristiano que quiera ser consecuente con su fe. Era joven y el ministerio que le tocó no era nada fácil: anunciar desgracias, si no cambiaban de conducta y de planes incluso políticos de alianzas. Nadie le hizo

domingo, 10 de agosto de 2014

Comentario al Evangelio del 10 de agosto de 2014

Queridos hermanos:

El evangelio de este domingo es continuación del domingo pasado. El Reino llega como una comida, pero los discípulos no lo entienden así, sino más bien como una forma de poder. Jesús les ordena cruzar al otro lado del lago, mientras él se pone a orar. Llega la tormenta  y queda en evidencia la falta de fe de los apóstoles.
No perdamos un importante detalle: en los momentos de triunfo, el Reino debe ser buscado en la oración silenciosa y humilde: “en el viento, el terremoto, el fuego no estaba el Señor. Después se escucho un susurro. Elías, al oírlo, se cubrió el rostro” (primera lectura,1 libro de los Reyes 19). La presunción y el orgullo es la tentación común de muchos hombres que se dicen religiosos. Jesús no alimenta una religiosidad que sólo busca lo maravilloso y milagrero, la tormenta pondrá en evidencia la distancia entre los puntos de vista de los apóstoles, (la Iglesia que va en la barca), y los del Reino.
Por otra parte el miedo es algo natural en el ser humano, es un mecanismo de defensa ante lo desconocido,

sábado, 2 de agosto de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 3 de agosto de 2014

Queridos hermanos:

En los domingos anteriores hemos reflexionado sobre el Reino de Dios a través de las parábolas: el Reino es semilla, mostaza, levadura, perla preciosa, tesoro…. Hoy, es un milagro el que termina hablándonos del Reino como un gran banquete, aquél anunciado por Isaías en la primera lectura: “Oíd, sedientos todos, acudid por agua también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo; comed sin pagar vino y leche de balde”. No resulta por tanto difícil comprender que el Reino viene al encuentro de los más necesitados.
Jesús realizó el milagro, el signo del Reino con la colaboración de los discípulos, fueron ellos los que le plantearon el problema, los que trajeron los “cinco panes y dos peces”, los que distribuyeron la comida. Él les replicó “dadles vosotros de comer”, y desde entonces los cristianos somos los servidores del Reino, los que preparan y sirven la mesa. Pero esto implica muchas cosas.
La primera conocer la realidad, “le dio lástima al ver el gentío”. Debemos conocer la situación de lo que realmente pasa hoy en el mundo y sus causas, que no son solamente morales o económicas, hacen también

viernes, 25 de julio de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 27 de julio de 2014


Queridos hermanos:
Muchos suelen ser los esfuerzos que hacemos para encontrar lo que nos falta, lo que suponemos que nos dará felicidad: un buen trabajo, dinero, cultura, placer, vacaciones, coche, casa… Las parábolas de hoy, nos preguntan sobre si hacemos el mismo esfuerzo para encontrar el Reino, la visión verdadera de la vida, el tesoro de una relación con Dios.
El Reino no es una cosa, es algo valioso, un valor fundamental, más importante que los demás, por el que el hombre debe arriesgar todo por conseguirlo. Como insinúa la primera lectura de hoy, pertenece más bien al nivel de la sabiduría, al saber vivir con dignidad, con sentido, al saber por qué se vive y para qué se vive. El Reino es lo esencial, se encuentra, está escondido, cuando lo has descubierto es cuando te haces sabio y sabes distinguir entre lo que vale y no vale. Todo se relativiza cuando uno encuentra un tesoro, lo demás

viernes, 18 de julio de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 20 de julio de 2014




Queridos hermanos:
Seguimos con el campo en este tiempo de cosechas. La expresión “es, o no es, trigo limpio” que usamos para definir a algunas personas, (no entremos en las situaciones políticas o económicas), no cabe en este Evangelio. Nadie somos trigo limpio, todos somos pecadores, aunque, eso sí, intentamos sacar lo mejor de nosotros.
Tres son las parábolas que nos trae San Mateo. La primera compara el Reino a un campo en el que, si bien se siembra trigo, luego aparece la cizaña y el dueño espera hasta el tiempo de la cosecha para separar los dos elementos. Debemos evitar dos tentaciones de entrada, el pensar que los cristianos somos el trigo del mundo, o que algunas personas son o somos la parte buena de la humanidad y otros la cizaña o la parte mala. La parábola refleja la situación de la humanidad con un criterio realista, la historia esté tejida de luz y de sombra, en nosotros mismos crece simultáneamente el trigo y la cizaña. Por el hecho de ser hombres y por lo tanto limitados y en constante crecimiento descubrimos nuestra cuota de

domingo, 29 de junio de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 29 de junio de 2014

Tal vez todos nos hemos hecho alguna vez la pregunta de por qué la Iglesia une en una misma fiesta a Pedro
y a Pablo, los dos grandes apóstoles y columnas de la Iglesia. ¿Es qué no merecen cada uno por separado una conmemoración propia? ¿No resulta que al celebrar sus figuras el mismo día vienen como a hacerse sombra el uno al otro? De hecho, la Iglesia remedia en cierto modo esta situación dedicándoles a cada uno por separado otras dos fiestas: la conversión de san Pablo (el 25 de enero) y la de la Cátedra de San Pedro (el 22 de febrero). Pero la celebración principal, con el rango de solemnidad, es este 29 de junio, en que los recordamos juntos.
Este hecho, que puede parecernos extraño, responde a una antigua tradición romana, relacionada con el traslado de los restos de Pedro y Pablo en el año 258 a una cripta en la vía Apia (donde se erigió una basílica a los dos apóstoles, en el lugar en que hoy se levanta una iglesia a san Sebastián) para preservarlos durante la persecución de Valeriano. Los testimonios sobre los lugares en que reposaban originariamente los restos de los dos Apóstoles datan de tiempos anteriores. Sólo al llegar la paz de Constantino esos restos fueron llevados a sus emplazamientos iniciales, donde el mismo Constantino levantó dos templos en sus actuales emplazamientos de la colina Vaticana (Basílica de san Pedro) y de la vía Ostiense (Basílica de San Pablo extramuros).
Pero aquí, como tantas veces, la anécdota se eleva a categoría, y lo que puede parecer una mera coincidencia histórica revela un significado profundo, incluso providencial. Porque Pedro y Pablo, además de ser dos personalidades formidables y fundamentales en la historia de la primera Iglesia, representan dos principios esenciales e inseparables de la Iglesia universal, de la misma fe que Cristo encargó preservar y

domingo, 15 de junio de 2014

Comentario al Evangelio del domingo de la Santísima Trinidad (15 de junio de 2014)


Para comprender el misterio
Al pensar en el misterio de la Santísima Trinidad puede embargarnos la idea de que para entender algo al respecto se necesitan gruesos volúmenes de densa teología, accesible sólo para grandes especialistas. Y, sin embargo, las lecturas con las que hoy la Iglesia nos invita a meditar en este misterio se distinguen por su brevedad, por lo escueto y lacónico de su contenido. Puede ser un buen indicativo de que ante este misterio, que es el misterio mismo de Dios, hay que empezar por renunciar a “explicarlo”, es decir, a entrar en él para desentrañar sus “elementos” y ponerlos delante de nuestra mirada. No podemos “entrar” en el misterio de Dios, en primer lugar, porque Dios no se deja manejar y manipular por nosotros. Además, porque Dios no es “problema” que requiera una solución con la fuerza (en esto, más bien escasa) de nuestra razón, al estilo de los problemas matemáticos; menos aún es un acertijo o un enigma que puede desvelarse a base de imaginación o agudeza.
Pero nada de esto significa que tengamos que “cortarnos la cabeza” y aceptar sin crítica afirmaciones sin sentido, que sólo servirían para poner a prueba nuestra credulidad o nuestra docilidad… A pesar de lo dicho al principio, los gruesos volúmenes de teología para especialistas también son necesarios. Sólo que tampoco ellos son suficientes si no van precedidos de disposiciones personales que no son cosa exclusiva de especialistas, sino cuestión de fe y necesarias para

domingo, 4 de mayo de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 4 de mayo de 2014


Si el primer lugar de encuentro con el Resucitado es la comunidad de discípulos, ésta se constituye como tal, no por iniciativa propia, sino convocada por el mismo Señor Resucitado, por medio de su Palabra y de la fracción del pan. La Eucaristía es la “fuente y la cima” de la vida y de la comunidad cristianas. Las experiencias que constituyeron el contexto de los encuentros con Cristo pascual fueron experiencias sobre todo eucarísticas. Es en ese contexto preciso en el que los discípulos vieron al que había muerto en la Cruz, pero ya no estaba en el sepulcro.
¿Qué significa aquí “ver”? ¿Por qué escribimos este verbo así, entre comillas?
El evangelio de los discípulos de Emaús lo explica de manera especialmente elocuente. Ahí se entiende bien qué vieron ellos, y qué significa para nosotros hoy ver a Cristo Resucitado.
Esos dos discípulos eran, tal vez, un matrimonio; otras versiones dicen que, puesto que se da el nombre de uno de ellos, Cleofás, el otro podía haber sido el evangelista Lucas, que, sin embargo, dejó la cuestión abierta. Ello nos da la oportunidad de poner el propio nombre junto al de Cleofás en este texto modélico para todo cristiano. En estos dos discípulos se refleja dramáticamente el trauma y la desilusión producida por la muerte de Jesús. Vuelven a la vida de siempre después de haber despertado de un sueño: “nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel”; un sueño que acabó convertido en una pesadilla: “los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran”.
El camino que están haciendo muestra que el grupo de los discípulos están en proceso de disgregación. Para

sábado, 26 de abril de 2014

Comentario del evangelio del 2º Domingo de Pascua 2014

Si el tiempo de Cuaresma es un camino catequético para los catecúmenos que se preparan al Bautismo, el tiempo de Pascua es el momento de la catequesis mistagógica, de profundización de la catequesis bautismal: después de habernos sumergido en la muerte de Cristo, representada en las aguas bautismales, la luz de la Resurrección nos va iluminando los lugares de encuentro con el Señor. Y el primer lugar que ilumina esa luz es la propia comunidad de los discípulos. El Bautismo supone necesariamente la pertenencia a la comunidad creyente, la inserción en la Iglesia. Ser “creyente por libre”, sin comunidad ni comunión con los otros discípulos de Jesús, es una contradicción, prácticamente un imposible. Ser creyente en Cristo al margen de la comunidad que me anuncia y proclama la Palabra, que me ha bautizado y que parte el Pan de la Eucaristía, es lo mismo que ser cristiano sin Cristo. Y los que pretenden ser cristianos al margen de la Iglesia, en realidad viven también de ella (pues de ella toman la fe que dicen, pese a todo profesar), pero a modo de parásitos, sin construirla ni mantenerla.
Es lo que, tal vez, intentó Tomás, que, quién sabe por qué motivos (por una desilusión profunda tras la muerte de Jesús, o por hartazgo de la compañía de los otros diez, que tras la muerte de Jesús se le hacía insoportable, o por cualesquiera otros motivos), se apartó del grupo y, en consecuencia, no pudo ver al Señor resucitado aquél “primer día de la semana” en que los demás discípulos estaban reunidos.
La primera lectura concluye diciendo que “Día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando”. Pertenecer a la Iglesia y agregarse al grupo (que el Señor nos agregue) no puede entenderse simplemente como un acto jurídico o una mera pertenencia social: aquí estamos hablando de algo mucho más radical, de un acto salvífico que sólo puede suceder por la acción gratuita de Dios. Se trata de un nuevo nacimiento: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo”, nos escribe Pedro hoy. Eso

viernes, 11 de abril de 2014

Comentario al Evangelio del domingo, 13 de abril de 2014


La victoria de la Cruz
El Domingo de Ramos, la puerta de entrada en la Semana Santa, reúne dos motivos en apariencia contradictorios: por un lado, la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; por el otro, el fracaso de su trágica muerte en la cruz. El triunfo y la derrota. Mejor sería decir, el triunfo aparente, y la derrota real y sin paliativos. Podemos preguntarnos por qué la liturgia reúne estos dos motivos, que, pese a su cercanía temporal, no coinciden del todo. ¿Por qué anticipar al Domingo de Ramos lo que sucederá el Viernes Santo? ¿Para qué empañar este momento de gloria, aunque efímero, bajo la sombra del fracaso de la cruz? De hecho, hasta el enunciado de la solemnidad puede parecer engañoso: Domingo de Ramos, decimos, pero lo cierto es que la lectura de este episodio ocupa un lugar casi marginal en la celebración litúrgica, en la que todo el protagonismo se lo lleva la lectura dramatizada de la pasión.
La liturgia concentra en sí la experiencia cristiana de siglos, y está penetrada de una lógica profunda, que podemos ir descubriendo y comprendiendo precisamente en la pedagogía de la repetición cíclica. No se trata de una mera compresión teórica, sino vital: la liturgia nos va introduciendo en el misterio mismo de Cristo, ayudándonos a hacerlo parte de nuestra vida, a “entrar” literalmente en él, a hacernos coprotagonistas de esta historia en el mismo sentido en que lo fueron quienes acompañaban a Jesús en los

sábado, 18 de mayo de 2013

¡Ven Espíritu Santo! - Comentario al evangelio del Domingo de Pentecostés/C


"Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: ¡La paz esté con ustedes! Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor. Jesús les volvió a decir: ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, así los envío yo también a ustedes. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo: a quienes absuelvan de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos" (Jn. 20,19-23).

Hoy es el cumpleaños de nuestra Madre la Iglesia, que nació el día de Pentecostés por obra del Espíritu Santo, que se sirvió de María para engendrarla a semejanza de cómo engendró a Jesús.
El Espíritu Santo, la tercera Persona de la Santísima Trinidad, es quien hizo surgir todo lo creado y lo conserva sin cesar. También acompaña, da vida y fortaleza a la Iglesia, a fin de que sea transmisora de salvación para la humanidad.
¿Veo así a la Iglesia? ¿O sólo veo jerarquía, clero, obras, miserias y ritos? Equivocado.
El Espíritu Santo se hizo presente en el bautismo de Jesús en forma de paloma; y el día de Pentecostés se manifestó en forma de llamas de fuego y viento impetuoso.
Pero la Biblia y la Liturgia mencionan muchos otros signos bajo los cuales Espíritu Santo se manifiesta presente y actuante: vida, fuego, luz, calor, agua, don, consuelo, dulce huésped, descanso, brisa, gozo,

sábado, 8 de diciembre de 2012

Evangelio del domingo 9 de diciembre de 2012


El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.
Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías: Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.
Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos.
Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.