miércoles, 11 de junio de 2014

Catequesis del Papa: Dones del Espíritu Santo - TEMOR DE DIOS (11/06/14)

Queridos hermanos y hermanas:

El don del temor de Dios, del que hablamos hoy, concluye la serie de los siete dones del Espíritu Santo. Esto no significa tener miedo de Dios: ¡no, no es eso! Sabemos bien que Dios es Padre y que no ama y quiere nuestra salvación y siempre perdona: ¡siempre! ¡Así que no hay razón para tener miedo de Él! El temor de Dios, en cambio, es el don del Espíritu que nos recuerda lo pequeños que somos delante de Dios y de su amor, y que nuestro bien consiste en abandonarnos con humildad, respeto y confianza en sus manos. ¡Esto es el temor de Dios: este abandono en la bondad de nuestro Padre que nos quiere tanto!
1. Cuando el Espíritu Santo toma morada en nuestro corazón, nos da consuelo y paz, y nos lleva a sentir cómo somos, es decir, pequeños, con aquella actitud - tan recomendada por Jesús en el Evangelio – de quien pone todas sus preocupaciones y sus esperanzas en Dios y se siente envuelto y apoyado por su calor y protección, ¡igual que un niño con su papá! Y es éste el sentimiento: es lo que el Espíritu Santo hace en nuestros corazones: nos hace sentir como niños en los brazos de nuestro papá.
En este sentido, entonces, comprendemos bien cómo el temor de Dios en nosotros toma la forma de la docilidad, de gratitud y de alabanza, llenando nuestro corazón de esperanza. Muchas veces, de hecho, no alcanzamos a comprender el designio de Dios, y nos damos cuenta que no podemos asegurarnos, por nosotros mismos, la felicidad y la vida eterna.
Es precisamente ante la experiencia de nuestras limitaciones y de nuestra pobreza, cuando el Espíritu Santo

martes, 10 de junio de 2014

El ENCA (Encuentro Nacional de Catequistas de Adultos) se realizará en las Regiones.

Este año 2014, hemos decidido optar, desde el Área de Adultos, por la Pastoral Bautismal.

Finalmente se resolvió:
• Preparar para el 2014 un Encuentro de Catequesis Bautismal al que se invitarían a todos los que trabajen en esa pastoral (se consideren o no catequistas), incluidas las secretarias parroquiales.
• Proponer a los que dan las charlas prebautismales que se sientan catequistas, llamados por Dios a trasmitir el anuncio kerigmático y no meramente informadores de lo que es el Sacramento.
• Realizar el ENCA por regiones, las cuales las hemos agrupando de acuerdo a lo siguiente:
- Regiones Litoral y NEA en Paraná.
- Regiones NOA y Cuyo en Concepción.
- Regiones Buenos Aires, Centro y Platense.
- Región Patagonia.

• Se fijan como objetivos del Encuentro:
1. Ayudar a los catequistas de la Pastoral Bautismal a que reconozcan y revaloren su vocación y el llamado del Señor.
2. Motivar a que el encuentro catequístico con los padres y padrinos sea un momento privilegiado para

sábado, 7 de junio de 2014

ICONOGRAFÍA de San Antonio de Padua


La representación de Antonio de Padua en el arte pictórico o escultórico ha conocido una cierta evolución en algunos de los símbolos característicos. Antonio aparece en las primeras representaciones, además de vestido con el hábito franciscano (sayal y cíngulo que lo ciñe), con el libro de los Evangelios. Ya en el siglo XIV se le representa con un elemento que es recogido de San Antonio Abad: la “llama”, símbolo del amor divino, y en algunas ocasiones aparece la variante del “corazón en llamas”. En el siglo XV se le representa con el “lirio”, símbolo de la pureza; y a finales del mismo siglo XV aparece en su iconografía la figura del “Niño Jesús”. Hoy en día, San Antonio es representado vestido de franciscano, en la variedad de la Primera Orden, con los símbolos –generalmente unidos- del libro, el Niño Jesús y el lirio.


viernes, 6 de junio de 2014

6. SAN ANTONIO DE PADUA: Ültimas actividades y muerte del santo- Fuentes literarias

Últimas actividades y fallecimiento del Santo
Durante la Cuaresma de 1231 dejó la redacción de los Sermones festivos para dedicarse con toda intensidad a la predicación, a la enseñanza y al sacramento de la penitencia, según la Assidua, que describe el fruto de esta labor con palabras llenas de admiración y emoción: "Reducía a la concordia fraterna a los enemistados; restituía la libertad a los encarcelados; hacía devolver lo robado con usura o violencia... Rescataba a las meretrices de su infamante trato; y mantenía alejados de poner la mano sobre lo ajeno a ladrones famosos por sus delitos. Y así, transcurridos felizmente los cuarenta días, fue grande la cosecha de mies, agradable a los ojos de Dios, que con su celo recolectó".
Una descripción semejante, más parece un resumen de su vida y actividad evangelizadora, que una descripción de la predicación de 1231. En esta ocasión destaca el fuerte acento social, pues las discordias entre güelfos y gibelinos estaban a la orden del día, y no menos la esclavitud por deudas, según el estatuto que publicó el "Común" de Padua el 15 de marzo de 1231 a petición del Santo. Lo mismo podemos decir de la usura, o de la atención a las prostitutas y a los ladrones profesionales. No menos importante parece ser la acción, en el mes de mayo, ante Ezzelino para pedir la libertad de Ricardo, conde de san Bonifacio, que no obtuvo, en las disensiones entre güelfos y gibelinos. Cansado, se retiró a Camposampiero, a unos veinte kilómetros de Padua, al eremitorio construido para los frailes por el conde Tiso, donde reemprendió la composición de los Sermones festivos mientras se dedicaba a la oración.

1. El 13 de junio de 1231, cuando iba a ser trasladado por fray Rogerio, a petición suya, al caer enfermo y sentir cercana la presencia de la hermana muerte, del eremitorio de Camposampiero al de santa María en Padua, otro hermano, fray Vinoto, que había salido a su encuentro, al verle tan enfermo decidió llevarlo a Arcella, suburbio de la ciudad de Padua donde estaban los frailes que asistían al convento de las Damas Pobres. Allí murió el 13 de junio de 1231 -según dice la Assidua- después de haber recibido los santos sacramentos de la penitencia y de la unción, cantando el himno "O gloriosa Domina" y los salmos penitenciales, y exclamando "Veo a mi Señor" entregó su alma a Dios.
La noticia de su muerte se extendió rápidamente y surgieron las disensiones sobre dónde enterrarlo, asunto que se resolvió con diplomacia, y el 17 de junio de 1231 se le dio sepultura en la iglesia del convento paduano de Santa María Mater Domini.


2. Antes de pasar un año, debido al fervor popular, comenzó el proceso de canonización encargado al obispo de Padua, Giacomo Conrado, al abad de los Benedictinos, Jordano Sforzaté, y al prior de San Agustín, Giovanni Schio da Vicenza; el 30 de mayo de 1232, día de Pentecostés, fue proclamado santo y canonizado con toda solemnidad en Espoleto, donde se encontraba la Curia papal, por el Papa Gregorio IX, que entonó la antífona de los doctores de la Iglesia, "O Doctor optime". Tal proclamación oficial de san Antonio como "Doctor capaz de iluminar a la Iglesia entera" se llevó a cabo, a petición de la Sagrada Congregación de Ritos, por el Papa Pío XII, con la carta apostólica Exulta, Lusitania felix el 16 de enero

Carta del Espíritu Santo



Recibí esta sencilla carta con la que quiero hacerme más presente en tu vida y ayudarte a descubrir cómo actúo en tu corazón.

Son demasiados los cristianos que se contentan todavía con orar únicamente al Espíritu Santo cuando tienen que tomar una decisión importante... ¡O cuando tienen que pasar un examen difícil!  Si la vida cristiana merece ser llamada vida “espiritual” es por ser una vida suscitada y mantenida por el Espíritu.

¿Sabías que yo, el Espíritu Santo, habito en vos? Sos tan hijo de Dios que el Padre te concede exactamente el mismo don que hizo a su Hijo amado. No cesa de enviarme a vos, que soy el beso perpetuo del Padre a sus hijos. Sos mi templo vivo. Por eso, debes cuidarte mucho, en todos los sentidos. Y, también, a los demás.

¿Sabías que yo, el Espíritu Santo, te divinizo? Mi presencia en vos es dinámica, transformadora. Por mí, el Padre te hace partícipe de “la naturaleza divina” (2P 1, 4), te comunica su propia vida (Cf. Jn 3, 3-5). Esta transformación del fondo de tu ser te vuelve “gracioso” a los ojos del Padre y capaz de complacerle de verdad. 

¿Sabías que yo, el Espíritu Santo, te purifico? ¿A que es verdad que necesitas renovarte, convertirte,