jueves, 11 de abril de 2013

Catequesis del Papa: “Vivamos como verdaderos hijos de Dios”


El Santo Padre dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles al valor salvífico de la resurrección de Jesús. Después de haber recorrido la Plaza de San Pedro en automóvil descubierto y saludado a las miles de personas que aplaudían a su paso, el Papa explicó que la fe cristiana “se basa en la muerte y resurrección de Cristo, como una casa construida sobre los cimientos: si estos ceden, toda la casa se derrumba. En la cruz, Jesús se ofrece a sí mismo; tomando sobre sí nuestros pecados y descendiendo en el abismo de la muerte y en la resurrección los derrota, los elimina y abre el camino para renacer a una nueva vida”.

“Con la resurrección de Jesús -prosiguió- sucede algo absolutamente nuevo: somos liberados de la esclavitud del pecado y nos convertimos en hijos de Dios, somos engendrados a una nueva vida. ¿Cuando ocurre ésto? En el Sacramento del Bautismo que en la antigüedad, se recibía normalmente por inmersión... después del cual los bautizados salían de la pila y se ponían la nueva vestidura blanca, es decir nacían a una nueva vida, sumergiéndose en la muerte y resurrección de Cristo”.

“En la carta a los Romanos, dijo el Papa, San Pablo escribe: “Han recibido el Espíritu que los hace hijos adoptivos, por medio del cual exclamamos:" ¡Abba! Padre ". El Espíritu que recibimos en el bautismo nos enseña, nos empuja a llamar a Dios “Padre” o mejor. “Abbà” que significa “papá”. Así es nuestro Dios: es un papá para nosotros. Este es el don más grande que recibimos del Misterio Pascual de Jesús. Dios nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza, nos ama aun cuando nos equivocamos”.

Sin embargo, esta relación filial con Dios “no es como un tesoro que escondemos en un rincón de nuestras

12. Pentateuco: Levítico, Números, Deuteronomio (Contenido de estos libros del Pentateuco)


I. INTRODUCCIÓN

El culto israelita es la expresión de su fe en el Dios que ha sacado a Israel de Egipto y que ha entablado con él una alianza en el Sinaí. El Señor libró a Israel de las ataduras del Faraón para hacer de él un pueblo consagrado a su servicio. De una servidumbre forzada, a un servicio libre.

En la alianza, Israel pasa a ser el pueblo de Dios, un pueblo separado y apartado de los demás, para que pueda entrar más fácilmente en comunión con el Señor. En la óptica del Levítico, el culto se presenta como la forma más apropiada para entrar en contacto con el Señor y vivir en comunión con Él.

Según Números, la salvación de Dios a su pueblo se realiza en un camino, a través del desierto, aunque no acaba en él. A su paso por el desierto, Israel experimenta lo que significa marchar con Dios y lo que Dios les pide: purificación y maduración. La experiencia del desierto educa y forma al pueblo, ayudándolo a crecer y preparándole para la etapa definitiva, que orienta y da sentido a su marcha: la vida en la tierra prometida.

El Deuteronomio se presenta como las palabras que Moisés dirigió a Israel al otro lado del Jordán, en los umbrales de la tierra prometida. Moisés se despide y les anima a ser fieles al Señor, a observar los mandamientos y a darle culto en el lugar que Él elija.



II. OBJETIVO DOCTRINAL: Ver cómo Dios educó a su pueblo, durante siglos, a partir de la cultura propia de ese pueblo, purificándolo poco a poco, hasta la ley nueva de Jesús.


III. OBJETIVO VIVENCIAL: Vivir nuestras leyes religiosas, cívicas y morales con mucho amor y motivación interior, y no sólo por cumplir externamente.


IV. TESIS: Dios llama a la santidad de vida a su Pueblo elegido. Para eso le pone una Ley, que hay que cumplir con amor y perfección. Sólo así ese Pueblo será santo y estará a la altura de Dios, su elector. Y a la ley hay que añadir la justicia con los necesitados.


V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:

1. Autores de estos libros


La tradición cristiana ha asociado siempre el nombre de Moisés a estos libros, como su autor principal o

jueves, 4 de abril de 2013

11. Pentateuco: El Éxodo (Comprender el Éxodo y la Alianza como hechos capitales de la fe de Israel)


I. INTRODUCCIÓN


Una fuerte carestía obligó a los israelitas a emigrar a Egipto. Allí se establecieron muchos. Se habían hecho un pueblo muy numeroso, fuerte y trabajador. Por miedo a su potencia, los egipcios los esclavizan sin compasión, por lo que la vida de aquellos hombres era amarga y llena de fatigas. Y aquí comienza el libro del Éxodo y con este libro también inicia el nacimiento del Pueblo de Dios.

Aquí vale repetir lo que habíamos dicho en otra ocasión: en la Biblia no podemos buscar la precisión histórica o geográfica de los hechos 40. Lo que hay que buscar es la verdad de la enseñanza religiosa que Dios quiso inspirar a los escritores sagrados. Todo en orden a nuestra salvación eterna.


II. OBJETIVO DOCTRINAL: Comprender el Éxodo y la Alianza como hechos capitales de la fe de Israel.


III. OBJETIVO VIVENCIAL: Descubrir que todos tenemos una misión que cumplir como Moisés, para salvar a la humanidad.


IV.TESIS: El libro del Éxodo narra la salida de los israelitas de Egipto, alrededor de los años 1280-1240 a.C., bajo la guía de Moisés, a quien Dios escogió, y con quien renovó su Promesa y su Alianza de amor. Estamos en el corazón de la Biblia, pues con la salida de Egipto y la Alianza en el Sinaí, Israel nace como Pueblo, descubre quién es su Dios. Además, en el Éxodo nos encontramos con hechos, personas y temas que son “tipo” y “figura” de la revelación posterior de Jesús 41.


V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:

1. Autor y fecha del Éxodo 


Estamos alrededor del año 1250 a.C. El autor, como dijimos, es Moisés, junto con las tradiciones orales y escritas de ese tiempo. Por tanto, no es obra de un solo autor, ni se ha escrito de una sola vez. 

miércoles, 3 de abril de 2013

Catequesis del Papa sobre la Resurrección de Cristo


Queridos hermanos y hermanas: ¡Buenos días!

Hoy reanudamos las catequesis del Año de la fe. En el Credo repetimos esta expresión: "El tercer día resucitó según las Escrituras." Es "precisamente el evento que estamos celebrando: la Resurrección de Jesús, el centro del mensaje cristiano, que resonó desde el principio y ha sido transmitió para llegara hasta nosotros. San Pablo escribe a los cristianos de Corinto: "Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce." (1 Corintios 15:3-5).

Esta breve confesión de fe anuncia precisamente el Misterio Pascual, con las primeras apariciones del Resucitado a Pedro y a los Doce: la Muerte y la Resurrección de Jesús son justo el corazón de nuestra esperanza. Sin esta fe en la muerte y en la Resurrección de Jesús nuestra esperanza será débil, ya no será ni siquiera esperanza. Y precisamente la muerte y la Resurrección de Jesús son el corazón de nuestra esperanza. El Apóstol afirma: "Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados". (1Cor 15, 17)

Por desgracia, a menudo se ha tratado de oscurecer la fe de la Resurrección de Jesús, e incluso entre los propios creyentes se han insinuado dudas. Un poco una fe "al agua de rosas", como decimos nosotros. No es la fe fuerte. Y esto por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por miles de cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión puramente horizontal de la vida.

Pero es precisamente la Resurrección la que nos abre a la esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado y la muerte pueden ser derrotados. Y ello lleva a vivir con mayor confianza las realidades cotidianas, a afrontarlas con valentía y con empeño. La Resurrección de Cristo ilumina con una luz nueva estas realidades cotidianas ¡la Resurrección de Cristo es nuestra fuerza!